Ni siquiera la derrota le quitó lucidez. Carlos Tevez, entrenador de Talleres, se detuvo en lo que para él fue el dato más relevante de la noche en el estadio Mario Alberto Kempes: la irrupción de Tomás Aranda. El juvenil de Boca volvió a destacarse y se llevó un elogio de peso, de esos que no pasan desapercibidos. 

“Parece que tiene 10 años en Primera”, lanzó el “Apache” en conferencia de prensa, marcando el impacto que le generó verlo de cerca.

Un elogio que no deja dudas

Tevez no improvisó. Ya había seguido de cerca al mediocampista, pero su actuación terminó de confirmarle lo que intuía. “No descubro nada, es un jugador extraordinario. Ya lo había dicho y hoy que lo vi en vivo pienso lo mismo”, afirmó.

Más allá de eso, el DT también analizó el partido y consideró que el resultado fue excesivo: “Era un 0-0. El gol llega más por errores nuestros que por méritos de Boca”, explicó.

La consolidación de Aranda

El presente del juvenil no es casualidad. Desde su aparición en el equipo que conduce Claudio Úbeda, Aranda se transformó en una pieza cada vez más influyente. En lo que va de 2026, ya suma 11 partidos desde su debut ante Estudiantes de La Plata y empieza a construir números propios: convirtió su primer gol ante Instituto y tuvo incidencia directa en la jugada que terminó en el tanto del triunfo frente a Talleres.

Pero más allá de las estadísticas, su impacto se percibe en el juego. Tiene personalidad, criterio y una madurez que sorprende incluso a sus propios rivales.

El respaldo del vestuario

Dentro del plantel también hay señales claras sobre su crecimiento. Adam Bareiro, autor del gol del triunfo, no dudó en sumarse a los elogios: lo definió como una “joya que hay que disfrutar mucho”.

Ese respaldo interno refuerza la sensación de que Boca no solo encontró una variante, sino una pieza con proyección a sostenerse en el tiempo.